Relato 010 - Paralelo 1997

26-06-1997

Ángel Larios Cantero, un mecánico electricista madrileño octogenario, de pocos estudios pero de basta formación cultural y profesional autodidacta, doblemente represaliado durante el Franquismo y la Democracia por su radical ideología antisistema, utopista y anarquista, que ha pasado media vida exiliado en Francia y, la otra mitad, en la cárcel en España. Ya jubilado con una mísera pensión que no llega al Salario Mínimo Interprofesional (que apenas cubre el alquiler de su vivienda social en Vallecas) y viudo después de una infeliz relación de pareja y turbulenta convivencia de más de 50 años. Sin hijos, enfermo de Parkinson, con un cáncer de páncreas en estado avanzado y con principio de demencia senil, ha decidido hoy poner fin a su vida… cansado de ser una carga para sus sobrinos y los Servicios Sociales de su Distrito, desengañado de la vida, del amor, de la política y del ser humano, en general. El plan es sencillo… Coger el metro, en horario matinal, luego la línea 197 hacia Torrelaguna y, desde allí, hacer un transbordo en microbús hacia el pantano de El Atazar. Una vez apeado del transporte público, dirigirse al muro de contención del embalse y, tras verificar la ausencia de inoportunos testigos, subirse como sea a la barandilla del mirador, contemplar una última vez, y sin pestañear, el vespertino y sórdido horizonte, y arrojarse con pleno convencimiento por el desfiladero de hormigón.

 

Dicho y hecho… Durante la caída de, aproximadamente, unos sesenta metros, el subconsciente proyecta la sesión rápida de su existir y, después del fuerte impacto, el Silencio y un Gran fundido en negro…

 

En un tiempo y espacio diferentes, Ángel Larios Cantero despierta, tras verse envuelto en una vertiginosa espiral frontal, a través de un largo y caleidoscópico túnel, hacia una irremediable, absorbente y enigmática luz. Cegado todavía en parte por la tenue y rojiza iluminación de un sinuoso foco, se recupera de la resaca de la muerte con la apacible e inquietante, al mismo tiempo, sensación de estar echado sobre lo que parece una cama sostenida libremente en el aire, en una habitación virtual de última generación, de oscuras paredes vibrantes delimitadas en todas sus dimensiones, por haces azulados y que carece de cualquier tipo de mobiliario. A medida que recobra la conciencia y movilidad, se sorprende al descubrir su nueva indumentaria, ajustada y reflectante. Además, físicamente se encuentra revitalizado, sin achaques y arrugas y con la misma fuerza y agilidad como cuando tenía 30 años. De repente, se oye un zumbido intermitente por uno de los laterales de dicha instancia futurista y un recién surgido haz de láser dibuja el holograma de una puerta rectangular, que no tarda en abrirse, y anunciar la entrada de… un humanoide andrógeno gigante de más de dos metros y medio de estatura (calvo, imberbe, de piel dorada y rozagante, ojos claros y complexión musculosa) de similar vestimenta a la suya.

 

-Que tal- Dice con un tono de voz grave y profundo y en un perfecto castellano, a la vez que se acerca a la cama de Ángel, mientras que dibuja, con la ayuda de un aplicador tubular de láser que lleva incrustado en el dedo índice de la mano derecha, el holograma de una silla. Una vez colocada la misma, se sienta a continuación a su lado.

-Mi nombre es D.E.L. y soy tu educador de pabellón- y nuevamente dibuja una serie de hologramas con forma de carpeta y folios manuscritos en su interior- y lo sabemos todo de ti. Tras una leve pausa, prosigue-. Pero no te preocupes, nosotros no te vamos a juzgar. Lo único que vamos a hacer, es prepararte para que, con plenas facultades físicas y psíquicas, decidas que hacer en lo sucesivo con tu destino. Ante todo, he de advertirte que estamos en un tiempo y espacio diferentes al tuyo. Nosotros, por así decirlo, somos los seres humanos del futuro, vivimos en la Tierra Paralela y la nueva fecha es la del Decimocuarto Ciclo. Pero bueno, ya entraremos en más detalles más adelante. Concretamente, tú te encuentras en el pabellón de ingresos del Centro de Resucitación de la Reserva del Madrid Paralelo, junto con todas las personas que murieron el 26 de junio de 1997 en esas mismas horas en dicha provincia. Y aquí todos vosotros permaneceréis el tiempo suficiente hasta estar preparados para tomar la decisión definitiva sobre vuestro destino. No te preocupes, no hay prisas para ello. Supongo que tendrás numerosas dudas. Puedes hacerme las preguntas que estimes pertinente.

-No estoy seguro de si estoy vivo o muerto o soñando, ni de que tú y todo esto seáis reales o no…

-Es comprensible. Si quieres descansa un rato y duerme. Y cuando despiertes verás que te encuentras en esta misma estancia. Puedes hacerlo cuantas veces quieras. Y cuando te convenzas de ello, llámame y hablamos otra vez. Basta con pronunciar mi nombre y apareceré.

 

Dicho y hecho, Ángel cierra los ojos y no tarda en conciliar el sueño. Después de un largo reposo abre los ojos y ratifica, con igual sorpresa, lo dicho por el humanoide... Se encuentra, acostado, en la misma camilla de la misma habitación. Como no está amarrado, se levanta y se incorpora, lentamente. Y se pellizca en sus nuevamente jóvenes y sanos brazos, cara, cabello y piernas. Recorre varias veces la dependencia y examina concienzudamente su indumentaria reflectante, el holograma sólido de la camilla y las paredes, techo y suelo vibrantes… Todo parece real.

Sin más preámbulos, Ángel llama a D.E.L. y éste aparece por el lateral de la habitación y por el mismo holograma de puerta por la que había aparecido anteriormente. Esta vez, Ángel lo recibe, de pie.

 

-¿Te has convencido ya?

-Más o menos.

-Sentémonos- y D.E.L. vuelve a dibujar dos hologramas sólidos con forma de silla, las coloca una frente a otra, y ambos toman asiento.

-No sé por donde empezar. Dices que sois los seres humanos del futuro, que me habéis resucitado, que estamos en la Tierra Paralela y en el Decimocuarto Ciclo. Pues eso, agradecería que me pusieras al tanto.

-De acuerdo. Trataré de ser lo más claro y conciso posible.- Se levanta y dibuja un holograma con forma, esta vez, de gran pantalla panorámica, suspendida en el aire. Y ahora a sus palabras le acompañan imágenes…“El ser humano después de miles de millones de años ha llegado a la plenitud de su evolución. Tras las milenarias Guerras del Sol, se alcanzó por fin la Paz Definitiva, una vez sobrepasado el Decimocuarto Ciclo de la Vida. Y la Humanidad, una vez que disponía de la tecnología más avanzada de su historia y de los máximos recursos posibles en liza, decidió embarcarse bajo el gobierno de una nueva y gran Alianza de Naciones en la quimérica tarea de crear un Universo Paralelo al margen de las arbitrarias leyes del Azar. Por tanto, después del Decimocuarto Ciclo, gracias a los más altos esfuerzos del ser humano, se consiguió crear un Universo Paralelo. Y se decidió resucitar a todas las formas de vida perecidas en toda la Historia… a las formas de vida no inteligentes no se les pregunta si quieren ser resucitadas y, simplemente, se las clona. La vida inteligente, en cambio, es diferente. A todos los seres humanos que han habitado la primitiva Tierra, en todos sus tiempos, se les está ofreciendo la resucitación en el nuevo y paralelo Universo, pero son ellos los que deben decidir sí, realmente, quieren someterse a la misma… Una vez oída y vista nuestra propuesta, necesitamos saber cuál es tu primera decisión y según ella se te hará una primera clasificación al respecto. Y del pabellón de ingresos pasarás al pabellón de provisionales y desde allí al programa de libertad o, incluso, si así lo quieres, al de regresión. De acuerdo con nuestros informes, dispones de plena capacidad física y mental, para nosotros, el gran problema de tu vida anterior, como el de la mayoría de los seres humanos en todos los tiempos, era el del condicionamiento instintivo. Y eso es algo que, aquí, tienes todo el tiempo del mundo para subsanar.”

 

A pesar de someterse voluntariamente al proceso de clasificación, tras un largo período de formación y tratamiento en la vida y las leyes del Universo Paralelo por el comité de técnicos pertinente, Ángel Larios Cantero acaba rechazando de motu proprio su ingreso en el mismo y termina siendo derivado al programa de regresión. Su deseo final es que lo devuelvan a su existencia anterior en Madrid el 26 de junio de 1997 y que lo dejen morir otra vez en paz en el pantano de El Atazar, para él su tiempo ya ha pasado y no lo van a cambiar ni en un Universo Paralelo… No le ha convencido nada un mundo en el que todo ya está construido y acabado, sin recursos limitados por los que pelearse, sin ideologías enfrentadas a las que adscribirse, sin calamidades o adversidades que sortear, sin nuevos horizontes que descubrir y, en definitiva, sin pasiones, riesgos o misterios. Para sus andrógenos terapeutas humanoides, constituye un extraño, viejo e indomable espécimen de ser humano del siglo XX incapaz de cubrir o controlar sus primitivas necesidades instintivas a través de la ensoñación propia o inducida… Afortunadamente, esta problemática subespecie ya está extinguida una vez superado el Decimocuarto Ciclo de la Vida en el Universo Paralelo.

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