Relato 110 - El misterio de la cabaña Wellington

Recuerdo haber oído alguna vez aquella antigua leyenda, tan antigua como el país del que provengo. Todavía recuerdo el día en que un viejo andrajoso y chaparro me la relató en un bar local mientras nos ahogábamos en alcohol.

Todo comenzó cuando me encontraba sentado en una barra, de aquellas que se suelen encontrar comúnmente en los bares para la comodidad de los clientes. Disfrutaba de un buen shot de vodka cuando aquel hombre se acercó a mí, diciéndome que se sentía muy solo y deseaba pasar un buen rato con alguien, y que al verme a mí en esa misma condición, decidió hacerme compañía. Pasamos una muy buena velada, bebiendo y divirtiéndonos. Hasta que de un momento a otro, entre risa y risa, cuando estábamos a nada de caer rendidos por el alcohol, aquel viejo me ofreció jugar una partida de póker. Para hacer más interesante nuestro juego, decidió hacer una apuesta. Ésta era que si yo ganaba, él me relataría una leyenda sobrenatural y fabulosa; si él lo hacía, yo debía invitar los tragos la próxima vez. Yo accedí, ya que siempre me ha interesado, como aventurero e investigador que soy, conocer aquellas historias que la gente cuenta para comprobarlas por mí mismo y demostrar mi valor. Así pues después de varios turnos y juegos, el viejo terminó perdiendo y como era lo prometido, comenzó a relatar esa historia. La historia de la isla maldita:

Hace muchos años, demasiados como para recordar, en la isla de Renort existía una familia: Los Wellington. La familia se componía solamente de tres integrantes: los dos padres y su pequeño hijo, un mocoso que apenas rondaba los ocho años de edad. Ellos vivían en una pequeña cabaña en la cima de una montaña, apartados de todo el resto de personas en la isla. Lo anterior era debido a un pequeño altercado que hubo con los demás habitantes del lugar. No se sabe los detalles, pero algunos rumores dicen que el señor Wellington, en un ataque de ira, asesinó a un pequeño y chaparro hombrecillo que poseía mucha influencia en la isla y por eso se aisló. Sin embargo, son solo acusaciones que no se comprobaron nunca.

¿Cuál es la relevancia de esto? Usted me ha prometido una buena historia sobrenatural. Si no puede cumplir eso, me largaré de aquí.

Calma, calma. Todo a su tiempo. Ahora empieza la parte interesante… Resulta que en ese desafortunado día, a la familia se le presentó una tragedia, pues la señora Wellington contrajo una grave y mortal enfermedad. Al momento de suceder ello, el señor Wellington no dudó ni dos segundos en bajar al bosque encontrado en las faldas de la montaña para implorar a los demás habitantes de la isla que ayudaran a su esposa, pero…

Le negaron la ayuda ¿verdad?

Así es, como a nadie en el lugar le agradaban los Wellington, ninguno de los médicos hizo nada por salvarla y al poco tiempo terminó falleciendo gracias a la enfermedad. Eso no fue lo peor, se dice que la muerte de aquella mujer empeoró por completo el estado mental del señor Wellington (más de lo que ya lo estaba) y se volvió una persona sumamente agresiva y violenta. Descargaba toda su ira y su frustración sobre su pobre hijo, el cual tenía que soportar día tras día todos los golpes e insultos de su padre, todo el enojo, la ira… era una horrible tortura para un mocoso de tan solo 8 años. Y así vivieron durante un lustro, hasta que un día, aquel muchacho que parecía ser alguien inocente, cortó la garganta de su padre mientras éste se encontraba durmiendo. Nunca se supo si fue influido por alguien o si su cordura colapsó al punto de ya no poder soportarlo... Días después, él también se suicidó. Puede haber sido provocado por el remordimiento generado por el asesinato de su padre. Todo esto fue descubierto 10 días después, cuando un cartero llegó a aquella cabaña y noto los cadáveres del señor Wellington y su hijo, así como un diario que llevaba aquel joven donde relataba todo lo sucedido.

¿Y luego? ¿Qué sucedió?, ¿cómo reaccionó la gente del lugar a la noticia?, ¿alguien ocupó la cabaña vacía...?

No. Si bien hubo varios que querían entrar u ocupar aquel lugar, el aura que emitía los asustaba por completo y nadie se atrevía a entrar. Pero una vez, alguien muy valiente decidió profanar ese recinto, lo cual fue un gran error porque eso hizo despertar a un espíritu o algún ente maligno. Y desde ese día, varias tormentas, calamidades y todo tipo de cosas extrañas empezaron a ocurrir en toda la isla, incluyendo el bosque donde se encontraba viviendo toda la gente. Continuó así por al menos un año, hasta que de repente, las noticias dejaron de llegar de los habitantes de ese pueblo. No se sabe qué les pasó o siquiera si están vivos o no, pero nadie ha podido comprobarlo porque aquellos que van a ese lugar no regresan jamás, ni tampoco se vuelve a saber de ellos.

Esa fue la historia que aquel anciano me contó ese día de verano. Decidí probarme a mí mismo y comprobar con mis propios ojos los misterios que aquella isla escondía. Por ello, hace dos semanas salí de mi país natal “Brucecia” despidiéndome entre llantos y sollozos de mi amada María, quien juró esperarme y velar por mí hasta que regrese de mi viaje y al momento de zarpar lanzo un grito tan fuerte que hizo estremecer al mismo Dios, un grito en el que me prometía seguirme amando por toda la eternidad. Teniendo a Dios de testigo del amor entre María y yo salí de Brucecia y me dirigí hacia Vienanova, lugar donde me reuní con mis tres compañeros y mejores amigos desde siempre: Jack, Joe y Michael, para pedirles que me acompañaran a esta expedición hacia la isla de Renort. Ya hemos hecho bastantes viajes juntos a lugares remotos, así que ellos accedieron sin dudarlo.

Después de varios días de viaje, en el barco que nos ha acompañado en nuestros viajes desde hace mucho tiempo, arribamos por fin el día de ayer a la isla con el objetivo de comprobar de una vez por todas las leyendas que circulan con respecto a este lugar. Llegando aquí, nos determinamos a acampar en la costa. Armamos una fogata y tomamos nuestros respectivos turnos para hacer una vigilancia. Así fue como yo, el afamado aventurero Roger Archer llegué hasta aquí el día de hoy, día en el que nos adentraremos en el bosque de esta isla. Nuestro objetivo es avanzar y cruzar el bosque para así llegar hasta el pie de la montaña, escalarla y encontrar la supuesta cabaña de la leyenda para comprobar si lo que se dice es verdad o no.

Han pasado al menos dos horas desde que entramos a este espeso y confuso bosque, no estamos seguros de la dirección que estamos tomando debido a la maleza que hay por todos lados. Parece un laberinto bastante confuso, nos hemos perdimos por completo. Solo hay una cosa que nos está guiando en este momento, y es el hecho de que podemos distinguir una forma particular a lo lejos, la cual seguramente es la montaña en cuya cima se encuentra la cabaña que buscamos. Eso es lo único a lo que podemos aferrarnos. No podemos ver tan claramente el camino que tomamos, ni tampoco sabemos qué clase de cosas peligrosas nos están esperando. Solo seguimos nuestra caminata en dirección en la que se distingue la montaña. Es un camino muy largo, pero es lo que podemos hacer por ahora. De todos modos, contamos con provisiones para al menos unos 10 días (si se racionan bien), por lo que no habría problema alguno y no hay razón para detenerse y dejar de avanzar, claro, no hay razón para hacerlo. Podemos llegar hasta la montaña y comprobar la leyenda.

Esto es malo. Ya van más de ocho horas desde que entramos a este bosque y no solo no estamos cerca de la montaña, sino que se percibe un aura extraña y maligna en este sitio. Me encuentro demasiado mareado y cansado, sin embargo, no es por falta de comida y agua ya que tenemos una gran cantidad de provisiones todavía. Entonces, ¿qué es?, ¿qué es este sentimiento, esta sensación de ahogamiento que siento? Parece que los demás están igual. Michael ha estado cayendo de fatiga y cansancio y no para de quejarse. Jack parece muy pálido y demacrado, además, no quiere seguir adelante, pero su curiosidad, su hombría y su valentía, lo están impulsando a no rendirse. Eso es muy bueno, me alegra tener amigos que puedan seguir a pesar de lo que estemos sufriendo y lo cansados que estemos y en cuanto a Joe él está… un segundo, no lo veo por aquí... ¡Ha desaparecido! Pero si estaba aquí hace solo un minuto, ¿no? ¿Qué es lo que pasa? No lo veo por ningún lado.

¡Oigan, chicos!

¿Qué pasa Roger? contestaron.

¡Joe ha desaparecido, no lo veo por ningún lado!

No puede ser esto es malo muy malo debemos buscarlo y encontrarlo prontodijo con una voz nerviosa Michael.

Miren aquí, se pueden ver huellas que no son las nuestras. Van hacia esa dirección, probablemente sean las de Joe. Si las seguimos, lo encontraremos. señalo Jack.

Decidimos seguir ese camino de huellas, con suerte encontramos a Joe. Rayos, quien diría que ese idiota sería tan tonto como para perderse y alejarse del grupo. No lo puedo creer. Cuando lo encuentre, lo golpearé por el tremendo problema en el que nos ha metido. Ni siquiera sabemos ubicarnos bien en este bosque, ni sabemos a dónde ir y ahora nos desviamos de nuestro trayecto directo hacia la montaña, parece que ha comenzado a llover. Lo que faltaba. Ahora debemos acelerar el paso o no llegaremos antes de que la lluvia borre sus huellas. Ojalá no lleguemos tan tarde.

Las huellas nos guiaron a una cueva, que fortuna, nos servirá para protegernos de la lluvia. Me pregunto, ¿por qué Joe decidió venir aquí?, Jack, Michael y yo nos adentramos por un pequeño hueco que sirve como entrada y todo está oscuro, no alcanzamos a ver nada de nada, pero por suerte, Jack tenía una linterna consigo. Estaba sacando su linterna cuando de pronto, oímos un ruido en la oscuridad, algo extraño nos acecha desde las sombras y parece que se acerca cada vez más y más. No sabemos qué es, tenemos miedo. Jack no para de temblar pero consigue sacar su linterna con trabajo, la prende y no puede ser… La luz consigue iluminar la cueva y podemos apreciar a la criatura que producía los extraños sonidos que no era otro más que ¿Joe? ¿Era acaso algún tipo de broma?, pero aun así, Joe no se ve de manera normal, tiene la piel gastada y reseca, los ojos blancos y muertos sin pupilas actuaba como si estuviera poseído, tiene una herida muy grande y profunda desde su antebrazo hasta su mano, la cual no para de desangrarse además esa herida no parece que fuera hecha por alguien más, parece ser que se la ha hecho él mismo con el cuchillo que está sosteniendo. ¡¿Qué demonios está pasando aquí?! Nos acercamos hacia él pero en cuanto Jack intentó hablar y preguntarle sobre su condición, Joe cayó hacia el suelo y quedó inconsciente de la nada. Entonces nos acercamos completamente a su cuerpo y usando el poco equipo médico que traíamos, intentamos curarlo. Sin embargo, mientras eso pasaba, noté algo en la pared que se encontraba detrás de él. Había unos números escritos con sangre, probablemente con la misma sangre de nuestro amigo. Leí en voz alta los números “0888 888 888” y Joe reaccionó y empezó a gritar repitiendo esos números múltiples veces para luego volver a caer inconsciente de nuevo. Después, no reaccionó, así que pudimos curar su herida y salvarlo de la muerte al menos por ahora.

Se ha hecho ya de noche así que hemos decidido dormir y descansar en la cueva, pues afuera estaba lloviendo. Al final Joe reaccionó, y cuando le preguntamos por lo sucedido, dijo que no recordaba nada de eso, lo cual fue un poco extraño para todos, pero decidimos resolverlo mejor mañana después de que hayamos descansado. Por ahora, lo mejor es dormir. O eso fue lo que pensamos pero jamás imaginamos lo que pasaría al despertar…

¿Qué ha pasado aquí?preguntó Jack.

No puede ser... ¿Ese es Joe?—dijo aterrado Michael.

Si así es, parece que está muerto. ¿Lo puedes ver? Está manchado de sangre y polvo por todo su cuerpo, su ropa está destruida y rasgada, sus ojos están derretidos y explotados. También parece tener marcas de garras por todo el cuerpo y ahora mismo miles de gusanos están sobre él tratando de comer los pocos restos que quedan de nuestro amigo. No cabe duda que está muerto. afirmé con lágrimas en los ojos

¡No puede ser, no puede ser, no puede ser que lo mataran! Él tenía familia, un lugar al que volver... ¡Miren esas heridas! Tienen que haber sido hechas por una bestia. Si nos quedamos aquí, correremos la misma suerte que él y terminaremos todos igual. No puede ser ¿por qué le tuvo que pasar eso? ¡Él era mi amigo!grito Jack con una aterrada y melancólica voz

Debemos huir ahora mismo de este lugar sino lo hacemos terminaremos igual que él, vámonos de aquí cuanto antes— señalo asustado Michael.

Aunque queramos huir ahora mismo, eso ya no es posible porque no sabemos ubicarnos en este bosque y mucho menos salir. Ahora solo nos queda ir hacia la montaña que es el único lugar que podemos alcanzar para ver desde allí al subir a ella. Podremos ver todo el bosque desde las alturas para así poder encontrar la manera de salir.— le respondí

Después de un día en el que realizamos funerales y ceremonias de nuestra religión en honor a nuestro amigo caído, retomamos nuestra caminata hacia la montaña, y ahora nos estamos adentrando en una zona todavía más extraña del bosque. El aura que se siente aquí es bastante peculiar y extraña pero no tenemos otra opción, debemos atravesar si queremos llegar a la montaña. Al entrar aquí me he dado cuenta de que en esta zona del bosque el dolor de cabeza y los mareos se hacen mucho, pero mucho más intensos. Casi no los resistimos y nos damos por vencidos, pero aun así nos aferramos a la vida y nada puede detenernos. De pronto, me asusté cuando vi un árbol con la palabra “váyanse” escrita en él, sin embargo, después de lo que había visto hasta ahora, algo como eso no me afectaba tanto.

Llevamos 6 horas caminando por esta zona del bosque. Todos hemos tenido múltiples alucinaciones con seres extraños durante nuestro trayecto. Tal vez sea por el cansancio o tal vez no pero, hemos visto minotauros, duendecillos, también un conejo blanco que hablaba. Fue tan extraño, incluso vimos una criatura extraña y terrorífica que no hablaba lo único que se podía escuchar de él era su respiración y el crujir de sus huesos. Digo que son alucinaciones esas cosas que vimos, pero a este punto ya no estoy seguro sobre qué es real y qué no. Jack y Michael se encuentran en las mismas. Este bosque nos está volviendo locos y ya no sabemos qué hacer, solo sabemos que debemos salir de esta zona y llegar a la montaña para poder escapar. Me empiezo a sentir muy, pero muy cansado, y ¿Qué pasa? Creo que me estoy desmayando, estoy por ceder…

No sé cuánto tiempo ha pasado. Acabo de despertar y, ¿dónde estoy?, ¿qué es esto? Estaba en una especie de choza y mis amigos estaban ahí conmigo también una mujer extraña, muy bella de blanca cabellera y muy hermosa figura la cual no hablaba mucho y no hacía más que responder a mis preguntas. Mis compañeros y ella cuentan que me desmayé, y ellos me cargaron durante un largo trayecto hasta que por casualidad se encontraron con aquella mujer, la cual era una buena persona y nos dejó descansar en su choza. Nos quedamos ahí hasta la mañana siguiente. Entonces, habiéndome recuperado, empecé a hacerle preguntas sobre quién era ella y qué pasaba en ese lugar, pero fue inútil. Al parecer ella no recordaba mucho sobre el pasado o sobre quién era, pero sí nos dijo algo muy interesante:

Escuchen, no estoy segura de cómo surgió este lugar, ni cómo llegué aquí. Sin embargo, por mi experiencia he notado algo, que este bosque... no, que esta isla está maldita. Parece como si hubiera una especie de maldición en este lugar y también posee criaturas extrañas, pero eso no es todo, en una parte del bosque estas maldiciones y sucesos extraños se perciben más fuerte y por lo tanto, es más peligrosa. Ahora mismo ustedes se encuentran en esa parte y solo yo sé cómo salir si quieren los puedo guiar fuera de esta zona del bosque en dirección hacia la montaña que quieren ir pero eso será todo, no me puedo alejar mucho de este lugar tengo que proteger esta choza. Tengo mis razones para hacerlo.

Llegamos hasta la orilla de la zona más peligrosa del bosque y aquella increíble y benevolente mujer se ha ido. Antes de partir, nos dio una advertencia: dijo que si alguien intentaba desviarnos del camino no le hiciéramos caso por nada del mundo. Aseguró que solo debemos seguir avanzando recto por al menos medio kilómetro más y habremos salido. No entiendo por qué no nos acompañó hasta afuera, pero puedo entender que tenga sus razones para no hacerlo. De cualquier modo, no hubo problema, ya casi estamos por salir de la zona de los dolores de cabeza y mareos sumamente intensos. Eso me alegra, definitivamente no hubiera podido soportar ni un segundo más. Pronto saldremos de esta tortura. Estaba celebrando feliz cuando de repente, se planta ante nosotros un hombrecillo chaparrito de nariz y orejas puntiagudas, unos dientes afilados, maloliente y con una sonrisa grande y macabra que asustaría a cualquier persona que la viera. Además, tenía unas uñas muy, pero muy largas y afiladas como cuchillos. El hombrecillo que parecía un duende en todo el sentido de la palabra, se presentó como Girok, el cual afirmó que nos habían engañado, que estábamos yendo por el camino equivocado, que aquel que haya dicho que esa era la salida nos había mentido y tenía intenciones de matarnos, pero dudamos por completo de él por la advertencia que habíamos recibido de la mujer.

¿Y por qué deberíamos creerte?dijo dudoso Michael.

Porque como pueden apreciar, mis queridos amigos, quien sea que los haya traído hasta aquí se fue antes de que llegaran a la supuesta salida, lo cual quiere decir que los estaba guiando hacia una trampa, y luego se fue para no caer en su propia trampa con ustedesrespondió Girok.

Puede que lo que digas sea verdad, pero no tienes nada que pueda sostenerlo. No tienes ninguna evidencia en realidad para afirmar que fuimos engañados.

Pueden creerme o no si así lo quieren. Por favor, si no quieren morir, deben seguirme a mí. Yo soy el único que puede llevarlos a la salida del bosque. Anda, no teman.

Me puse a deliberar en privado con Jack y Michael acerca de si debíamos hacerle caso. No estábamos seguros pero dudábamos y dudábamos. Volteé a ver a Girok y noté algo que me llamó la atención: en una de sus manos, en la parte donde estaban sus uñas, había una gran mancha de sangre. No cabe duda, era sangre. Se lo conté a los demás y razonamos que él nos estaba engañando y pensaba matarnos. Así que mientras Girok no me observaba tome un palo grande y grueso que cargábamos por ahí, y sorprendí al duendecillo asestando un golpe mortal en la cabeza. Aun así, no lo dejó inconsciente. Todavía se seguía retorciendo, por lo que Jack y Michael me ayudaron tomando más palos que teníamos por ahí y golpearon a Girok por todas partes, de un modo que quedara sin poder moverse. Al final lo matamos, pero poco antes de eso, dijo con su último aliento: “¡Les prometo que me volverán a ver, regresaré y me vengaré de ustedes!”.

Luego caminamos un poco más hasta que logramos salir de aquella zona del bosque, después de eso pasaron al menos unos cuatro días de extensa y cansada caminata en los que solo parábamos para dormir y comer pero todo valió la pena, porque al fin podíamos mirar hacía la montaña y decir que todo valdría la pena, ya no faltaba mucho, tal vez uno o dos días de camino solamente.

Se había hecho de noche. Los muchachos y yo montamos nuestro campamento para así poder resistir hasta el día siguiente como solíamos hacer. Ya nos preparábamos todos para dormir, comimos y bebimos toda la noche en celebración porque pronto llegaríamos a la montaña y podríamos salir de aquel lugar. Aun así había algo que me inquietaba y es que sentía que un escalofrío me recorría toda la piel, como si se tratara de algo que nos estaba acechando. Decidí por esto mismo tomar la primera guardia para vigilar. No pude ver nada raro pero aun así no paraba de sentir esa horrorosa sensación de que algo nos estaba observando. Habiendo terminado mi turno, Michael me relevó. Fui al lugar donde estaba durmiendo Jack, parece que él estaba en el sueño profundo. Quién lo diría, yo intenté lograr lo mismo, pero por más que lo intentaba y lo intentaba, no podía pegar un solo ojo. Seguía teniendo la sensación de que algo nos observaba. Oí de pronto un grito de terror. No hay duda, esa era la voz de Michael. Me pregunto qué le habrá pasado, me acerque a Jack y lo desperté aunque con trabajos ya que estaba muy cansado, pero aún en esta condición le pedí que fuéramos a buscar a Michael porque lo había oído gritar.

Después de caminar un rato nos encontramos con Michael, pero ¿qué le pasa?, está raro, no está actuando de manera normal. Le preguntamos por qué gritó, pero solo evadía la pregunta. Sin aviso, Michael sacó una piedra afilada de su bolsillo y se abalanzó hacia Jack con la intención cortarlo con la roca para asesinarlo, pero le detuve la mano. Le pregunté por qué hacía eso y entonces se empezó a reír a carcajadas con una risa maniática, propia de alguien que no está bien de la cabeza para después decir:

Siguen creyendo que soy su amigo Michael, él ya no está aquí. Yo soy Girok. He poseído el cuerpo de su amigo y pronto los mataré a todos. dijo Girok con una voz aterradora mientras se reía con unas carcajadas propias de un psicópata

Después de oír eso nos pusimos a pelear contra ese demonio, llegando a derribarlo unas cuantas veces, pero era inútil, ya que se seguía levantando y era muy fuerte. O eso pensamos, hasta que con una gran maniobra pudimos tirarle la roca de la mano. Ahora teníamos que matarlo de una vez por todas.

Intentamos sostenerle las manos a Girok pero él era demasiado fuerte aun en el cuerpo de Michael. De un momento a otro, el demonio agarró a Jack y con toda su fuerza lo aventó lejos, lo que hizo que se estampara con un árbol causándole un fuerte golpe en la cabeza, que más tarde le provocaría la muerte.

Intenté detenerlo y me atacó. Caí sobre el suelo y me empezó a golpear. Golpe, tras golpe, tras golpe, sin parar. Cuando parecía que estaba a punto de morir, alcance a tomar la roca afilada y se la enterré en el estómago a Michael. En ese instante se retorció de dolor y cayó al suelo, débil y agonizante. Entonces con mis últimas fuerzas, usé la roca para cortar por completo su garganta, matándolo así de una vez por todas y también a mi querido amigo Michael. Pasé tres días lamentándome y velando los cuerpos de mis compañeros llorando y sufriendo por ellos sin poder soportarlo más, hasta que decidí continuar mi camino hacía la montaña, sabía ahora que ya no podría salir de ahí que ya no había forma de escapar además de que la comida y las provisiones estaban por terminarse en su totalidad, pero aun así quería subir a la montaña solo para que todos los sacrificios no fueran en vano, solo quería satisfacer mi curiosidad y poder observar con mis propios ojos qué era lo que se encontraba ahí. Eso era lo que me movía ahora y lo único que quería hacer.

Al fin, después de tanto viaje, llegué a la cima de la montaña. Observé a lo lejos una cabaña. Definitivamente debía ser la de la leyenda. Me dispuse a entrar a ella para investigarla. Al principio todo parecía normal pero de pronto una voz dijo:

¡Vete de mi casa!

Un espíritu se apareció, parecía ser un muchacho.

¿Eres Will Wellington? – le pregunté, y él con una expresión confusa y asombrada, respondió que sí.

Le pregunté sobre él, y sobre ese lugar. Respondió:

Estoy aquí porque he cometido un crimen terrible. Asesiné a sangre fría a mi padre y luego a mí mismo. Ahora por mi culpa toda esta isla y sus habitantes fueron maldecidos y tanto ellos como yo estamos condenados a vivir aquí eternamente, ya sea como demonios o espíritus, sufriendo por toda la eternidad, condenados a hacer sufrir y perecer a todos aquellos forasteros que a este lugar vienen. Ya no puedo más, me siento muy solo aquí, quisiera tener a alguien que me haga compañía pero todo lo que puedo hacer es estar solo.

Ya no estás solo, ahora yo estoy contigo para hacerte compañía.

Gracias.

Después de estas palabras y con lágrimas en los ojos, Roger murió siendo la cabaña Wellington su tumba. No se conoce si la causa fue por desangramiento, por fatiga, por el hambre o por algún otro motivo externo ya que ocurrió en un instante.

Lo siento. dijo Will.

Mientras tanto en Brucecia aún después de su muerte la amada de Roger lo siguió esperando durante seis años más hasta que al fin se dio cuenta que él nunca iba a regresar. Seguía pensando en él y lloraba fuertemente observando el horizonte desde su ventana mientras desde las sombras la acechaba un hombrecillo chaparrito de nariz y orejas puntiagudas unos dientes afilados, maloliente, una sonrisa grande y macabra y unas largas uñas que están manchadas de sangre.

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