Relato 104 - Mari

 

Nadie sabía lo que pasó.  Todo empezó con un llamado, no conocía el número, le avisaron  que su mujer estaba en el hospital.   Los médicos lo tranquilizaron, solo tenía un golpe en la cabeza, y esperaban su despertar.

No fue lo esperado.  Ella no  reconocía a nadie.  Los dos tenían, 40 años, y desde hace 20, que estaban juntos.  Marí, hera la verdadera orquestadora. Se encargaba del dinero, los hijos, la casa, los seguros.   Esto lo preocupaba.  El, no tenía idea donde estaban los papeles.   Fue a la casa a ver como encontraba todo.  Sus hijos volaban esa noche, pero  los tranquilizó, diciendo que no hera nada grave.

Mientras conducía, mucho mas tranquilo, empezó a preguntarse:« ¿Qué hacía en esa carretera?» lo que importaba hera que ella estaba bien.  Buscó en  la casa  encontró los papeles. Nunca tocaba cosas de su mujer, tenía cosas que nunca vio. Carteras, tapados, vestidos hasta una caja con un consolador.  Primero se rió, después« pensó, que la rutina cambió mucho sus costumbres.» Se justificó diciendo que el se encargaba que  no  faltara nada.  Empezó a mirar la casa de otra forma.  Por norma  Marí, se encargaba de todo.  « ¿Qué hera todo?» se duchó y fue al hospital 

 Estaba hermosa, con sus ojos negros.  Lo miraba extrañada,

—Tranquila, todo va estar bien— ella lo miraba. Al salir del hospital, se acordó del auto de su mujer. Fue hasta el lugar donde la encontraron. Hera una zona despoblada, preguntó, pero nadie vio nada,  cuando se daba por vencido vio el auto. Estaba dentro de una casa. Llamó nadie contestó.  Fue al coche,  hera el de su mujer. Rodeo la casa,  la puerta estaba abierta.  dudó un segundo,   y  entró.

Hera una casa sencilla.  Una cocina, dormitorios, baño.

Le llamó  la atención una foto.  No podía creerlo, hera su mujer con unos 10 años menos.  Revisó los dormitorios,

Eran cosas de Marí, había ropa de hombre, la rabia le subía lentamente.  Fue al baño, no podía respirar,   quería vomitar.   Al entrar se encontró con  un  hombre muerto. Tenía clavado un cuchillo en la espalda. No había dudas  Marí, peleo con el hombre por eso el golpe de ella.

¿Qué hacer? Dejar todo.   Recordaba,  todas las cosas lindas,  con su querida Mari.  No podía dejarla en esa situación.

Decidió sacar el cadáver.   Acercó el coche. Con unas frazadas lo cubrió,

 Llevó a la obra que tenía lo enterró en los cimientos del edificio y volvió al hospital. Miró a su querida Marí  lo miraba, con temor, tomándola de la mano. —

Todo esta bien amor—  y la beso. Mari no recuperó la memoria. Ya no dormían juntos, la decisión se fue dando sola. Un día se dio cuenta que dormía en el cuarto de los hijos. No podía creer que el haya ocultado un crimen. Fue sencillo, ni lo pensó.

El chorro de agua le pegaba de lleno en la cara, los pelos de la nuca se le erizaron, se dio vuelta y encontró a Mari mirándolo.

—me asustaste, ¿quieres ducharte con migo?— ella solo entró, hicieron el amor como nunca. Ella lo dejaba hacer. La seco, y la llevo al cuarto matrimonial. Se quedó dormida

 Preparó el desayuno. Comieron en silencio,

—quiero decirte, algo— ella levanto la cabeza.

—tengo que trabajar.

—No puedo dejarte sola, contraté una mujer. —lo miró resignada. —mañana llega, quiero que colabores y tomes las medicinas— la beso y fue al trabajo. No estaba tranquilo, era una situación difícil. Al día siguiente, cerca de las 7.30 horas llego la enfermera, la puso al tanto de la situación. Era una mujer joven aparentemente profesional. Le explicó que Mari dormía, le indico el cuarto la mujer dijo que no la molestara

 Cuando Mari se despierte le daré la medicina   él se fue. A las 9 recibió  la llamada de la enfermera, no pudo contestar, a las 10 llamo el, no contestaban el móvil. A las 12  la hora de almorzar fue a su casa. Al entrar noto el silencio. Fue corriendo al cuarto de Mari, no estaba. La busco por toda la casa. Cuando ya estaba por volverse loco la encontró. Lloraba. Preguntó por la enfermera. Mari solo movía la cabeza. la mujer  Estaba en el cuarto de servicios, cubierta de sangre. Un corte profundo en la cabeza. Estuvo sentado frente al cadáver casi una hora. “Qué hacer, si doy parte a la policía me separan de Mari»  no dudó, le dio un tranquilizante a Mari, la arropo y la dejo durmiendo. Cabo un pozo cerca del árbol en su patío. Metía a la pobre mujer en una bolsa y la enterró. Cansado se dio una ducha. Desarmó el móvil de la mujer, tomó el bolso guardo todo,  en la camioneta.  de pasada tiraría todo. Limpio la casa, despertó a su mujer. Ella no parecía darse cuenta de nada. Estaba preciosa la  llevo al cuarto y le hizo el amor. Fue una semana maravillosa. Mari no hablaba, pero parecía más tranquila.

—No puedo dejarte sola, es peligroso— ella sonrío, —está bien, pero vamos a tener un plan de trabajo—: a la mañana te levantas con migo, tomas tus medicinas de esta manera estoy más tranquilo— ese plan era el más simple,  ella podría llevarlo a cabo. A la semana un hombre llamo a la puerta. Hera el novio de la muchacha, muerta. Hablaron él dijo que no se pudieron poner de acuerdo por las horas y el dinero. El hombre lo miraba, suspicaz. A los 10 días el joven regresó. Con más detalles. Él lo hizo pasar. Le pidió a Mari que no saliera, del cuarto. El muchacho contó que con su novia discutieron y el último llamado de su novia fue desde aquí.

—No sé qué decirte…. —

— ¿puedo hablar con su esposa?— 

—no, Mari duerme. El joven se puso agresivo, cuando ya la situación estaba calmada Mari de atrás golpeo con violencia al muchacho matándolo. Él se tapó los ojos no podía creer lo que estaba pasando. Abrazó a su mujer y con cuidado la sentó,

—Esto no da para más, estas enferma, y me estoy volviendo loco— la quiso llevar al dormitorio, pero ella se soltó. Corrió hasta el joven y empezó a besarlo. Esto a él lo transformo….la separó con violencia la llevo a la cama y la violó con rabia. Ella se reía, eso lo excitaba más y la penetraba con furia. Mari se apretaba a él obligándolo a ser más rudo. Cuando termino miro a su mujer, ella estaba extasiada. La beso con todo su amor. Se durmió.

 Al día siguiente, Mari no estaba, con temor de que hubiera hecho algo peor fue  al lugar del crimen. Estaba todo limpio. En un momento pensó que todo era un sueño. Su mujer estaba recién bañada. Con su pelo húmedo lo excitaba, pero se obligó a preguntarle del joven. Solo sonrío y le señaló la heladera. Con un nudo en el estómago fue hasta el mueble y lo abrió. No pudo aguantar el espectáculo y vomito. Tardo  toda la noche en embolsar los pedazos del joven. Cada tanto corría al baño. Ella solo lo miraba. Cuando guardó la última bolsa en el coche, entró a la casa

—Vuelvo en una hora, no abras la puerta a nadie—

 Miro a su mujer por el retrovisor. Estaba parada en la puerta parecía un ángel. El camino fue tranquilo, salió de la autopista, buscando caminos alternativos. El problema era que sentía que todo el mundo lo miraba. Cada persona que pasaba se daba vueltas para mirarlo. En una esquina, una mujer idéntica a la enfermera, más adelante, un hombre desde un auto lo miraba…. Era el muerto enterrado en la obra en construcción. Empezó a transpirar, mirando siempre el espejo retrovisor, aceleró y subía a la autopista. Alejándose más,. Tenía que tranquilizarse, era solo imaginaciones.   Un sonido diferente en el coche  lo asustó. No quería pensar en un desperfecto del auto. Cada vez sonaba más fuerte, bajó la velocidad mirando por el retrovisor…. Se dio cuenta que el asiento trasero se movía. No lo pensó. Paró a un costado, bajo y abrió el baúl las bolsas se movían. Su corazón estaba por explotar. Las cienes y la frente una gran vena roja latía. Tomó una barreta y empezó a golpear. Las bolsas explotaban esparramando su contenido. El sentía un éxtasis con cada golpe. La cabeza del hombre quedó descubierta, y él se descargó  toda su furia, pedazos de piel junto con cabellos, sangre, cartílagos  desparramaban, manchándolo él no podía parar. Todo mojado de transpiración y restos humanos se calmó. Las lágrimas corrían sin reparo. Tiró la barreta, y subió para seguir su marcha de locura.

 En la carretera avanzó con cuidado de no llamar la atención.  Estaba nervioso.  en el maletero separado en varias bolsas tenía un muerto. El patrullero solo lo vio pasar. Se puso nervioso y acelero. El móvil policial empezó a seguirlo. Fue una larga persecución. No pudo tomar la curva y chocó de frente con un camión. Descubrieron, el cuerpo a él lo reconocieron por su documento. Cuando fueron a la casa descubrieron que vivía en total abandono. Una vecina contó

— Desde que su mujer murió el hombre estaba cambiado—  ella muchas veces lo vio hablar solo. 

 

 

 

 

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